Capítulo 144

Mi respiración se detuvo en mi garganta.

  Todo mi cuerpo se puso rígido como una piedra, los pelos de mis brazos se erizaron mientras mi mente me gritaba que me moviera, pero mis extremidades se negaban. La serpiente yacía enroscada a solo centímetros de mi cara, sus ojos diminutos fijos en los mío...

Inicia sesión y continúa leyendo