Capítulo 177

—¿Dante? —dije, atónito.

Él estaba allí, con los ojos más oscuros de lo habitual, un tipo de oscuridad que no tenía nada que ver con el color de sus iris y todo que ver con el peso que llevaba. Tenía la mandíbula apretada, los hombros tensos. Parecía que no había dormido en días.

—Pensé que habías...

Inicia sesión y continúa leyendo