Capítulo 37

—¡Dario, Dario, oh, mierda! ¡Para!... no, no pares, por favor no pares— gemí mientras recibía sus embestidas implacables.

Mierda. Quería destrozar mi coño completamente para que supiera a quién pertenecía.

—Dime que eres mía— gruñó mientras sacaba su polla completamente de mí y luego la volvía a m...

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