Capítulo 40

—¡Joder! ¿Cómo diablos pasó esto?— maldije mientras me pasaba los dedos por el cabello, mis ojos fríos clavados en ella.

—Uhm, hundí mis dientes en tu cuello.

—¡Abre la boca una vez más y te juro que te mato!— dije con rabia antes de salir furioso a vestirme.

No había forma de deshacer esto. No q...

Inicia sesión y continúa leyendo