Capítulo 41 Envenenamiento

~Luciano~

—Hazel, ¡abre los ojos! ¡Ni se te ocurra morir sin mi permiso! —le advertí, pero no respondió. Tenía los ojos cerrados y el cuerpo inmóvil, pero las lágrimas seguían corriéndole por las mejillas.

Se veía tan frágil en mis brazos. Tenía el rostro pálido, y no pude evitar preocuparme.

—Ha...

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