Capítulo 108

Agarré mi espada, que por casualidad estaba cerca, antes de encararla de nuevo.

—¡Te vas a arrepentir de eso! —gritó, retorciendo los brazos, y con ese movimiento arrancó de raíz árboles ya crecidos, balanceándolos en mi dirección.

Estaba furiosa; no solo era malvada, tampoco le importaba la natur...

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