Capítulo 1 Prólogo

La reacción de todos los empleados fue correr de un lado a otro, lo único que podía oírse era el sonido de una ambulancia siendo parqueada frente a la Villa más lujosa de la ciudadela de ricos. Lo siguiente que vieron, fue el cuerpo inconsciente de una hermosa joven siendo sacado en una camilla por paramédicos, con cuidado era subida a la ambulancia para después ser conectada a un montón de aparatos.

—Se debe controlar los signos vitales —dijo de repente unos de los paramédicos mientras las puertas de la ambulancia comenzaban a ser cerradas, por lo que al instante el conductor se puso en marcha, dejando atrás a la muchedumbre.

—Marc, contrólate, los paramédicos están haciendo su trabajo, todo saldrá bien —Expresó Alice con angustia al ver el rostro asustado de la recepcionista. 

—¡¿Qué me calme?! ¿Cómo se supone que lo voy a hacer, cuando mi única hija va rumbo al hospital debatiéndose entre la vida y la muerte?. Dime cómo lo hago, cuando creímos que nunca en su vida volvería a pisar uno —Resopló tratando de no quebrarse por el dolor.

—Te recuerdo que también es mi hija. ¿Supones que me siento bien por lo que está pasando? —dijo Alice elevando su voz, mientras las lágrimas amenazaban por caer de sus ojos —. El único culpable aquí eres tú y tu maldito apellido, cambiaste a tu hija por un poco más de poder, no eres diferente a los malditos psicópatas degenerados que hay allá afuera, y que solo piensan en el dinero y el poder, nunca les bastó a los Cash y los Dómale Dapane todo el poder que ya tenían, por eso siempre querían más para ser los reyes del mundo. ¿Te sirve de algo eso cuando estás a punto de perder a tu hija?. ¡Dime maldita sea! ¿Te sientes satisfecho? —Insistió Alice golpeando con sus puños el pecho de su esposo, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.

¿Y tú?

¿Serías capaz de ceder a tu única hija por poder y mucho dinero, sin saber las consecuencias?

¿O simplemente hay algo más oculto?.

Recuerda, que no todo lo que ves a simple vista es lo correcto, pero bueno, nos estamos adelantando.

¿Por qué mejor no retrocedemos para saber cómo llegamos a estos sucesos?

A esos días donde todo pintaba, algo bien.

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