Capítulo 2 Primer nieto en brazos

La mañana siguiente que Tanying despertó, ya eran pasadas las diez de la mañana. Sin poder creer que se había quedado dormida, salió corriendo de la habitación precipitadamente con la intención de evitar que Marc y Alicia la vieran. Cuando bajó las escaleras como una ráfaga de viento, sus pies se detuvieron en seco al escuchar las voces de sus padres riendo, eran fuertes y claras, Marc dejó de reír y miró con seriedad al joven que estaba sentado a la derecha del comedor. Cuando los Dómale Dapane se habían terminado de levantar esa mañana, recibieron la noticia de que su yerno, Maximiliano Cash, los estaba visitando, por lo que rápidamente se vistieron y bajaron al primer piso para recibirle alegremente. Como el desayuno ya estaba listo, pasaron al comedor y entablaron una conversación, y Marc comenzó a contarle a su yerno sobre la niñez de Tanying.

—Cuando cumplió su primer año era una niña muy audaz a pesar de su corta edad, ella empezaba a meterse en problemas, solía entrar al estudio a escondidas. Recuerdo la primera vez que lo hizo, ya que dañó un proyecto en el cual había trabajado por medio año, y no solamente dañó las hojas y el plano de éste, sino que también había logrado borrarlo del computador. Ese día yo salí con urgencia hacia la empresa, justamente había terminado de arreglar los últimos detalles en el computador, cuando recibí una llamada urgente de la empresa, por lo que salí del estudio precipitadamente, olvidándome por completo de apagar la computadora y cerrar bajo llave el estudio —Contaba alegremente su padre —. Cuando regresé ya habían pasado cuatro horas, las niñeras estaban como locas buscándola por toda la mansión, ya que había cogido la manía de esconderse de ellas. Sin embargo, cuando me adentré al estudio me quise volver loco —Expresó Marc, con una sonrisa en su rostro al recordar la escena de su pequeña hija en medio de un muro de papeles y su estudio irreconocible. Aquel día Tanying, al ver a su padre con cara de pocos amigos, le había sonreído dulcemente después de hacer un pequeño esfuerzo para levantarse del piso, la pequeña niña corrió hacia su padre extendiendo sus manitas y abrazó su pierna —Papi te extrañé. Me dijo —Seguía contando.

La voz de la niña había sido tan dulce y tierna que el corazón de Marc se derritió. A pesar de la edad de Tanying, completar frases para ella no había sido complicado, pero tampoco había dicho algo por sí sola sin que otra persona le dijera que lo repitiera. Por lo que ésto hizo que el corazón de Marc revoloteara de alegría, haciendo que olvidara por completo la pequeña travesura de su hija, una que a él le costaría un par de millones de dólares.

Después de considerarlo un rato, Marc volvió a hablar —Cada travesura de Tanying me ha costado millones, a veces me pregunto como no me he ido a la quiebra, otras veces siento que he mantenido a miles de Tanying estos diecinueve años —Marc volvió a reír, Alice, quien estaba riendo tocó la mano de su esposo.

—¡Oh querido! Ambos sabemos que Tanying ha sido tu consentida siempre, haga lo que haga, nunca tendrás el corazón de protestarle o siquiera regañarle.

Las palabras de Alice eran muy ciertas, Marc amaba tanto a su hija que ni siquiera era capaz de regañarle, desde que había nacido, los Dómale Dapane habían tratado como una princesa a Tanying. Sabiendo como era el temperamento de su hija, Marc miró a Maximiliano quién había mantenido una expresión fría desde que había llegado.

—Hijo si Tanying hace algo mal solo dímelo a mí, yo me encargaré de enseñarle una lección —dijo Marc temiendo que Maximiliano perdiera la paciencia con su hija.

Tanying, quien se había quedado en seco de pie en el último escalón, sintió que su padre estaba siendo demasiado infantil exagerando todo, y al mismo tiempo quería callar a sus padres. ¿Por qué tendrían que hablar de su niñez? ¿A qué iba eso? ¿Por qué su padre estaba de parte de Maximiliano? Si ella realmente no supiera los antecedentes de su familia, hubiera creído que había sido adoptada. Maximiliano bajó la taza de té que estaba bebiendo modestamente.

—Sr. Dómale, no se preocupe, sabré ser paciente con Tanying, todo lo que ella haga será mi responsabilidad.

Marc se conmovió por la conducta de Maximiliano, era más que obvio que Tanying ya le había hecho muchas de sus fechorías, pero él no se quejaba de ninguna de ellas. Con una sonrisa en su rostro, Marc quien había sentido dudas antes, sobre si estaba en lo correcto al hacer que su hija se casara con Maximiliano por aquel contrato matrimonial, se dió cuenta de que nunca había sido una equivocación, es más, fue lo mejor que había hecho por su hija, aunque en ese momento ella no lo viera así, sabía que algún día se lo iba a agradecer.

—Ya somos familia, así que no es necesario que seas tan formal, puedes decirme Marc o suegro, como te parezca mejor —Expresó.

—Así es, no tienes por qué ser formal, puedes llamarme Alice o suegra —Sugirió Alice, también estando de acuerdo con su esposo.

—De acuerdo, lo tendré en cuenta —Respondió Maximiliano de manera respetuosa, a pesar de que nunca en su vida había tenido la necesidad de ser respetuoso con alguna persona que no fueran sus padres o su abuelo, que muchas veces lo hacía pasar alguna que otra sacada de casillas. No obstante, él sentía la necesidad de ser respetuoso con los padres de su esposa. Alegre por la respuesta de su yerno, Marc habló animadamente.

—Entonces no se diga más yerno, y dinos ¿Cuándo tendremos a nuestro primer nieto en brazos? —Preguntó ansiosamente Marc, la llegada de un bebé a la familia Dómale tanto a la Cash, era lo más deseado.

La pregunta de Marc tomó por sorpresa a Maximiliano, que casi escupe el té que tenía en la boca. Aunque siempre sabía guardar su compostura en momentos tan incómodos y difíciles, nunca había esperado una pregunta como tal de parte de Marc. Ocultando sus emociones, Maximiliano volvió a mostrar un rostro sereno.

—Muy pronto le tendremos muy buenas noticias —dijo secamente sin ninguna emoción en su voz. Marc se había acostumbrado al temperamento de Maximiliano, las pocas veces que había interactuado se percató que su yerno era de pocas palabras, por lo que no le tomó importancia a su tono de voz.

—¡Eso es perfecto! Sería un buen comienzo. Cuando tenga a mi nieto entre mis brazos, tanto mi legado y el de la familia Cash será uno solo —Expresó Marc, pensado que finalmente dejaría de trabajar y se dedicaría a cuidar a su nieto junto a su amada esposa. De solo pensar en aquello, su corazón se llenaba de felicidad, pero un fuerte estruendo llamó la atención de los presentes, haciendo que sus miradas se centraran de donde provenía el ruido.

Al ver el cuerpo de Tanying sobre el frío piso, Maximiliano corrió rápidamente hacia las escaleras. Tanto Marc como Alice se habían quedado impactados con la repentina presencia de su hija, pero finalmente reaccionaron cuando Maximiliano tomó el cuerpo de Tanying entre sus brazos, Marc fue el primero en levantarse y correr detrás de Maximiliano.

—¡Llamen a un doctor! —Ordenó Alice frustrada mientras seguía los pasos de su esposo.

—¿En qué momento llegó mi hija? ¿Por qué no nos habías dicho que ella también había venido contigo? ¿Ella escuchó todo? ¡Oh Dios! —Marc lanzó un disparate de preguntas sulfurado, mientras Maximiliano colocaba el cuerpo de su esposa en uno de los sofás de la sala. 

—¿Tanying estaba bien? ¿Qué pasa con su salud? ¿Acaso ha ido al médico estos últimos meses que se han estado casados? —Preguntó Alice desesperadamente al ver que Maximiliano no respondía ninguna de sus preguntas. 

—¿Qué pasa con el médico que aún no llega? —Gritó Marc al ver que su hija aún no reaccionaba.

Aunque había transcurrido poco tiempo desde que Tanying se había desmayado, Marc se encontraba sumamente preocupado y muy ansioso al no escuchar respuesta alguna de Maximiliano. 

—Señor, el médico ya viene en camino —Contestó el mayordomo de la familia Dómale. 

—Su pulso está bien, ha sido un simple desmayo —Expresó Maximiliano al revisar el pulso de su esposa. 

Alice y Marc dudaron en sus corazones, las palabras de Maximiliano eran poco creíbles para ellos, cuando se trataba de la salud de su hija no estarían en paz hasta que un médico lo comprobara. 

—Tráiganme alcohol, ¡Ahora! —Ordenó Maximiliano, sin embargo, nadie movió un solo dedo. 

Al ver que nadie había obedecido, Maximiliano volvió a mirar a sus suegros que se encontraban ansiosos caminando de un lado a otro. 

—¿Qué están esperando para moverse? ¿No han escuchado? Mi yerno ha dicho que traigan alcohol —Los empleados que se encontraban en la sala se estremecieron de pies a cabeza ante él regañó que les había dado su jefe, por lo que no dudaron en correr a traer el botiquín de primeros auxilios, mientras que los demás huyeron del lugar tratando de hacer invisible su presencia, porque ninguno quería ser despedido.

Sin embargo, su preocupación ante la salud sobre la joven hija de sus jefes los tenía preocupados, porque no había empleado en la familia Dómale que no sintiera cariño por Tanying. La chica era querida por todo el personal de servicio de la Villa Dómale, no había empleado que no la ayudara en las travesuras que le hacía a sus padres cuando ella aún vivía con ellos.

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