Capítulo 4 Pequeña traviesa esposa
—No, pre… —Su frase fue interrumpida.
—¡Suficiente! —dijo Maximiliano manteniendo una voz baja, pero a la misma vez amenazante que hizo que Tanying se estremeciera de pies a cabeza, y sus palabras quedaran en nada. Era imposible para ella no sentir recelo ante Maximiliano Cash —. Suegros, discúlpenla, no sabe lo que dice, tal vez el golpe en la cabeza le afectó. Si me lo permiten nos marcharemos ya, mi esposa necesita descansar, otro día con calma los vendremos a visitar —Expresó Maximiliano acercándose a donde se encontraba parada Tanying, para acto seguido tomarla de la cintura. Una corriente eléctrica invadió el cuerpo de la joven ante el tacto de su esposo, se sentía tan intimidada que ni siquiera tuvo el valor de oponerse, aunque quería hablar, las palabras no salían de su boca.
Alice sabía que no podía oponerse ante lo que decía Maximiliano, su hija ya estaba casada y él era su yerno. A pesar de la manera como Tanying se había referido hacia él hace unos momentos, él no se había ofendido, al contrario, estaba siendo caballeroso, ya que sabía que si Tanying seguía hablando iba a empeorar la situación y lo iba a alejar más de lo que ya estaban de ella. Entonces vió lo que su esposo había visto en Maximiliano Cash.
—OK hijo, cuida de Tanying, cualquier cosa nos informas por favor —Expresó Alice tratando de sonreír.
Sosteniendo de la cintura a Tanying, Maximiliano se despidió de sus Suegros. Una vez que se despidieron incitó a Tanying a caminar hacia la salida, una vez que estuvieron fuera de la vista de todos, Tanying soltó el agarre de su esposo apartando su mano de su pequeña cintura.
—No se te ocurra volverme a tocar —dijo furiosa Tanying entre dientes, evitando no gritar. Más que todo era su furia consigo misma, porque siempre ella tenía que ceder ante Maximiliano Cash. Sin esperar respuesta, Tanying volvió a caminar dirigiéndose hacia el automóvil que ya estaba esperándolos en la entrada. Maximiliano le enfurecía el comportamiento de Tanying, por lo que no dudó en seguirle los pasos. Cuando Mauricio, el chófer vió que su jefe y su esposa se acercaban, se apresuró abriles la puerta del asiento del pasajero, Tanying fue la primera en entrar por lo que Mauricio la saludó respetuosamente.
—Sra. Cash muy buenos días.
Tanying estaba tan furiosa, que ni siquiera se dió tiempo de costearle a Mauricio, viendo que Maximiliano estaba a punto de entrar al coche también ella cerró la puerta en su cara, para evitar que él entrara por el mismo lado, lo menos qué quería era estar en el mismo coche que Maximiliano. Mauricio se quedó sorprendido sin saber que hacer, en ese instante deseaba que la tierra se abriera y fuera expulsado a cualquier otra parte.
La evidente furia de su jefe era más que evidente para él. Respirando varias veces Maximiliano se recordó que tenía que tener paciencia, ya que ella todavía era joven. No teniendo otra opción, se sentó en el asiento del copiloto, y una vez que Mauricio se sentó en el asiento del conductor encendió el coche y lo puso en marcha.
Nadie dijo una solo palabra en todo el camino, cuando el coche se estacionó en la entrada de la universidad, Tanying había cerrado sus ojos por lo que no se había dado cuenta de que ya había llegado. Al ver que Tanying no bajaba del coche, Mauricio decidió hablar al ver que su jefe no tenía intención de hacerlo.
—Sra. Cash hemos llegado a la Universidad.
Tanying abrió los ojos sin poder creer lo que había oído. En el fondo, ella se había hecho la idea que Maximiliano no la dejaría pisar la universidad por la manera que lo había tratado. Cuando vió que realmente sí estaba en la universidad, pensó que era raro que Maximiliano no la hubiera castigado como anteriormente, pero no podía perder el tiempo, antes de que cambiara de decisión abrió la puerta del coche con toda la intención de salir, pero una voz la detuvo.
—A la salida vendrá un coche a recogerte —Habló Maximiliano sin dejar de ver la pantalla de su computador portátil.
Tanying quiso protestar pero se obtuvo reflexionado que si lo hacía el hombre no la dejaría marchar. Sin embargo, tampoco se iba a trepar a ningún coche que le perteneciera a Maximiliano Cash.
—¿Porque le voy a obedecer? ¿Por qué tendría que obedecerle? —Se preguntaba.
Sabiendo lo que pasaba por la mente de su pequeña traviesa esposa, Maximiliano dijo. —Porqué soy tu esposo y tienes que hacer lo que yo diga si no quieres saber las consecuencias de desafiarme.
—¿Qué tú...? ¿Cómo sabías que...? —Balbuceaba sin poder creer que él hubiera respondido a sus pensamientos. Maximiliano resopló con hastió ante la ignorante actitud de la joven.
—Tú lo acabas de preguntar, hazme el favor y quita tu trasero de mi coche, suficiente tiempo ya he perdido ¿Sabes cuánto dinero he perdido solo por estar atendiendo tus berrinches?
—¿Qué? —Tanying no podía creer lo que estaba escuchando, ella en ningún momento le pidió que anduviera metiéndose en sus asuntos, era él quién no dejaba de intimidarla y no se abstenía en meter sus narices en su vida, ya que ella sería felizmente si fuera invisible para él.
Al ver que Tanying no hacía nada por bajarse del coche, Maximiliano abrió la puerta del copiloto y salió. Todo el campus estaba atento a ver quién salía del coche lujoso, cuando vieron a Maximiliano salir, la emoción en las chicas fue inevitable. Que Maximiliano Cash comprara coche que costará millones no era nuevo, pero verlo de cerca hacía que cualquiera sintiera emoción. Sin embargo, cuando lo vieron abrí la puerta del asiento pasajero, todas las chicas que se encontraban viendo la escena, desearon ser ellas las que estuvieran sentadas en aquel lugar. En el caso de Tanying no, porque al ver el rostro de Maximiliano se maldijo mentalmente por no haber salido antes.
—¿Puedes salir ya? ¿O seguirás haciéndome perder mi tiempo?. ¡Saca tu trasero insignificante de mi coche ya! —dijo entre dientes.
Nadie escuchaba lo que Maximiliano le decía a la persona que se encontraba adentro del coche. Cuando Tanying salió del automóvil nadie se sorprendió, todos sabían que ella era la esposa por lo que no era raro que él la llevara a la Universidad. Que Maximiliano Cash le abriera la puerta le daba a todos pensar que la pareja se llevaba bien, nadie sabía que eso estaba lejos a ser real.
Tanying decidió fingir no haber escuchado nada de lo último qué le había dicho Maximiliano, ya que su único objetivo era salir corriendo, pero su acto fue detenido apenas pasó junto al hombre, quien la sujetó del brazo, gesto que no fue ni tan gentil pero tampoco tan brusco. Ella quiso zafarse de su agarre pero no era tan tonta, sabía que todos la estaban observando, un mal paso y estaría en los titulares en cuestión de minutos, y como no quería ser atacada por los internautas como había pasado hace poco, ya que todos la consideraban la mala de la historia y a Maximiliano Cash la pobre víctima, decidió relajar su expresión.
—¡Suéltame ya! —Murmuró entre dientes, fingiendo una sonrisa en su rostro.
