Capítulo 5 Fantasma
Haciendo caso omiso, Maximilian, apretó su agarre con mucha más fuerza causándole dolor a Tanying, para luego acercarse más a ella quedando cerca del hermoso y sexual cuello de su pequeña esposa insolente. Tanying fingió no percatarse del dolor, y al sentir la respiración de su esposo sobre su cuello no evitó estremecerse de pies a cabeza. La situación era muy incómoda, y la cercanía de éste la ponía muy nerviosa ya que la última vez que estuvo en su oficina no había sido nada agradable. Pensando en ello, Tanying se sintió amarga. ¿Por qué tenía tan mala suerte? ¿Qué había hecho de malo en su vida pasada, para que su vida actual fuera castigada miserablemente, como para ser la esposa de Maximiliano Cash?
Maximiliano subió lentamente, respirando la suave fragancia de su esposa que hacía que perdiera el control, sintiendo como el frágil cuerpo de ella se estremecía, al llegar a su oído se detuvo.
—Tang, pequeña gatita callejera traviesa, no te atrevas a desafiarme, así que es mejor que obedezcas —Susurró lentamente en una advertencia.
Su voz era roca, lo que lo hacía extremadamente sexy. Al escuchar su apodo salir de Maximiliano, Tanying se sintió embelesada perdiéndose en ello, pues le parecía que se escuchaba muy sexy, incluso perdió la fuerza de forcejar en un intento de escapar. Aprovechando que Tanying no ponía resistencia, Maximiliano la tomó de la cintura y la acercó a su cuerpo. Saliendo del embelesamiento, los ojos de Tanying se abrieron llenos de sorpresas ante el repentino movimiento de Maximiliano, con sus manos sobre sus duros pectorales intentó alejarlo disimuladamente, ya que todos los ojos estaban puestos en ellos.
Sabían que había más de mil estudiantes observándolos, un movimiento en falso y estarían en el ojo del huracán. Y ella solo maldecía sin dejar de preguntar el porque la hacía pasar verguenza. Algo le decía que Maximiliano Cash se estaba vengando de ella por lo que había pasado hace horas en la casa de sus padres, pero ella tenía más que motivos suficientes para encontrase enojada. Era una persona, no un objeto que se usara a la conveniencia de los demás, para beneficiarse a sí mismos.
Tanying alzó su cabeza para poder mirar el rostro de Maximiliano, ya que ella era baja. Con su entrecejo fruncido pudo ver la satisfacción que había en el rostro del hombre.
—¿Qué crees que... ? —Sus palabras quedaron en nada cuando Maximiliano no dudo en devorar sus labios. Había sido la jugada perfecta, él se estaba aprovechando de la situación. Sin saber que hacer, Tanying se quedó quieta perdiendo el conocimiento, con su mente en blanco. Maximiliano besó suavemente los apetecibles labios de su esposa, estaba siendo tierno.
Aunque no había sido la primera vez que la besaba, esa vez lo estaba haciendo con mucha suavidad, diferencia de otras ocasiones que había sido brusco. ¿Qué estaba pasando?. Fue lo único que preguntó el cerebro de Tanying, cuando se dió cuenta de que sus labios estaban respondiendo ante el beso de Maximiliano.
Ese acto sobresaltó a Maximiliano, pero tampoco lo detuvo. Las manos de Tanying entrelazaron el cuello de Maximiliano, inconscientemente intificando más el beso, el cual había pasado de ser inocente a uno más apasionado en cuestión de segundos. Las manos de Maximiliano apretaron inconscientemente las caderas de ella, lo que hizo que la joven soltara un leve gemido de sus labios, haciendo que el beso se rompiera. Para los oídos de Maximiliano fue claro, si estaba excitado por un simple beso, aquel suave gemido desbordó sus pensamientos.
Avergonzada por la escena, Tanying ocultó su rostro en el musculoso pecho de su esposo, jadeando por el aire que sus pulmones le pedían, a la misma vez queriendo que la tierra se abriera tragándosela, y la escupiera en algún lugar remoto del planeta tierra donde no tendría que ver a Maximiliano Cash.
Sin importar quien los estuviera viendo, Maximiliano estaba a punto de agarrar a su esposa en sus brazos y volverla a subir al coche para terminar lo empezado.
—Ejem... Ejem —Jixon tosió disimuladamente, llamando la atención de Maximiliano, e interrumpiendo los pensamientos de éste. Quién no dudó en fruncir el ceño al verlo, era evidente que estaba enojado ante la interrupción, pero a Jixon no le importó —. Sr. Cash lamento interrumpirlo, pero nuestra primera clase ha dado comienzo, y si no es ninguna molestia me llevaré a Tanying —dijo.
Maximiliano iba a decir que no, pero Tanying se adelantó saliendo de su agarre, sin evitar dar gracias a los seres divinos por haber mandado a Jixon mentalmente, ya que no sabía que decir ante lo sucedido.
—¡Oh! Jixon muchas gracias. ¡Vamos ya! —Habló apresuradamente esquivando la mirada de Maximiliano, ya que sentía vergüenza mirarlo a la cara. Sin perder tiempo, Tanying jaló a su amigo de la mano y corrió hacia su salón, con el corazón latiéndole a mil, incluso temía que Jixon escuchara los latidos de su corazón, porque eran tan fuertes que sentía que en cualquier momento se podría salir de su pecho.
Cuando la figura de Tanying desapareció de la vista de Maximiliano, éste soltó un suspiro. Había caído en su propia trampa, y era él quien tenía una enorme erección con la que tenía que tratar todo el día. Sin prestar atención a las miradas curiosas, subió al automóvil. Mauricio quien había sido testigo de la escena se había quedado sin habla, era increíble que sus jefes estuvieran enojados por un momento y al otro besándose. Sin poder entender las relaciones de la nueva generación, decidió no interferir en los asuntos privados del Ceo, así que sin voltear a mirar a su jefe, encendió el automóvil y lo puso en marcha hacia la multinacional Cash.
—Qué alguien me explique que fue todo eso —Preguntó en un susurro Emily, sin poder creer aun lo que sus ojos estaban viendo en la pantalla de su celular.
Karen que se encontraron cerca de Emily frunció el entrecejo, estaban en plena clase y su amiga no dejaba de susurrar a cada momento, lo que le causaba molestia. Jeremy que se encontró situado en el asiento trasero entre ambas chicas, no perdió el tiempo en levantarse rápidamente para ver que estaba viendo Emily, para no dejar de estar susurrando. Cuando sus ojos se toparon con las imágenes que estaban reproduciendo en el teléfono de Emily, no dudó en abrir el suyo yendo directamente a la página del campus de la universidad.
—¿Desde cuándo se volvieron tan cercanos? —Murmuró hipnotizado ante aquel video que había sido subido hace un minuto, y ya tenía más de tres mil visualizaciones.
Hastiada de que no dejaban de murmurar, Karen volteó a mirarlos lista para reprenderlos porque no la dejaban concentrar en la clase que el profesor de Matemáticas explicaba en el gran pizarrón, pero sus palabras se quedaron en nada al ver los rostros de sus amigos que parecía que estuvieran viendo un fantasma salido de una pelicula de terror mientras miraban sus celulares. Volteó a mirar a todo el salón, y al ver que todos estaban en la misma situación que sus amigos, decidió sacar su móvil aprovechando que el profesor estaba concentrado en el pizarrón. Revisando la página de la universidad rápidamente, al ver el nuevo video que había sido subido no dudo en reproducirlo, sus ojos se abrieron como platos al ver que los autores de aquel video eran su mejor amiga Tanying y Maximiliano Cash, quien estaban besándose apasionadamente en la entrada de la universidad sin paros ni preámbulos y no únicamente eso, Tanying no se estaba resistiendo de ninguna manera.
—¿Acaso me perdí algo? —Murmuró tratando de saber que era lo que estaba pasando, simplemente el comportamiento de la pareja le era inexplicable.
