Capítulo 6 Gallera clandestina

El sonido de la puerta del salón siendo tocada sacó a muchos de su desconcentración.

El profesor Adrik resopló ante la interrupción, de mala gana caminó a abrir la puerta, cuando vió de quien se trataba no se sorprendió al ver que era nada menos que Tanying Dómale, pero lo que sí le extrañó era que Jixon Black fuera quien la estuviera acompañando, como decía el dicho, una manzana podrida daña a todas las demás, pensó internamente. 

Para ningún profesor en el campus era desconocido que Jixon se encontraba entre los primeros puestos de los mejores estudiantes, tanto en comportamiento como en calificaciones era destacado, por lo que viéndolo llegar tarde a una clase era algo nuevo, ya que siempre era el primero en estar en el aula de clases. 

Dándole una ligera mirada a ambos Adrik dijo —Pasen y siéntense. Sin hacer ningún ruido —Advirtió abriéndoles paso, por lo que ambos jóvenes cruzaron el umbral de la puerta que dividía el pasillo del salón de clases. 

Apenas entraron juntos, todo el salón comenzó a murmurar entre sí.

Jixon con Tanying se tiraron miradas, sin saber que había causado el alboroto de todo el salón, sin tener idea alguna se sentaron en sus respectivos asientos.

—Tang, ¿Qué es lo que está pasando entre tú y el Sr. Cash? —Emily fue la primera en preguntar en un susurro.

—¿Se están enamorando? —Susurró Karen con emoción en su voz. Al escuchar eso Jeremy resopló con sarcasmo.

—¿Acaso eres tonta? ¿Como se van a Enamorar si tan solo hace unas horas Tanying no quería saber nada? Incluso si lo veía en una pintura era capaz de destruirla para luego hacer una fogata con ella, entonces quedaría las cenizas ¿Qué crees que haría con ellas?. 

—Enterrarlas —Murmuró Emily poco convencida de la exageración de Jeremy, imaginándose la escena en su cabeza.

—Muy simple, ese no sería el estilo de Tanying. Algo como escarbar mucha profundidad de cincuenta metros bajo tierra, así no quedaría huella —Expresó maliciosamente Jeremy, con una sonrisa siniestra en sus labios.

—¿Vas a decir que está drogada entonces? —Protestó Karen con enojo al ver que había sido considerada una tonta por Jeremy, sintiéndose que era la única que tenía los pies sobre la tierra.

Mientras sus compañeros seguían atacándose unos a otros, Tanying no sabía qué decir ante todas las preguntas y supociones de sus amigos, mientras imaginaban de ella en sus mentes siendo una psicópata, le era imposible imaginarse que ellos ya supieran lo que había ocurrido, a menos que Jixon les hubiera dicho sin que ella lo viera. 

—¿Necesito que me expliquen de que coños están hablando? —Susurró Tanying con evidente confusión, interrumpiendo la disputa de sus amigos. 

—Señora Cash, acaba de llegar a mi clase y lo único que empieza hacer es un alboroto —Expresó con enojo el profesor de Matemáticas de pie junto al escritorio de maestros. No estando dispuesto a pasar tal falta de respeto, mucho menos cuando estaba con muy poco genio. 

Todos guardaron silencio temiendo pasarla muy mal. El salón quedó totalmente silencioso a comparación de los susurros de minutos, solo las respiraciones de los estudiantes se escuchaban. Señora Cash. ¿Desde cuando sus profesores se referían de esa manera hacia ella? Se preguntó internamente Tanying frunciendo su entrecejo. Era notorio que le molestaba ser llamada así.

Karen, Jeremy, y Emily quedaron congelados ante la evidente molestia del profesor, por lo que no se atrevieron a decir ni una sola palabra. Era muy raro ver en ese estado al profesor, porque nunca se enfadaba.

—Hágame el favor y abandone mi clasem puede ir al rectorado, que le moleste estudiar no quiere decir que le permitiré que arruine mi clase y la convierta en una gallera clandestina como suele hacer en cualquier lugar que entra, convirtiendolo igual o peor que un circo.

¿Gallera clandestina? ¿Circo?. Tanying tomó sus cosas obediente, mientras repetía esas palabras una y otra vez en su mente, colocando su último lápiz entre sus cuadernos alzó la mirada, mirando la expresión molesta de su profesor.

—Si mi presencia le molesta, para mí será un honor abandonar su clase, tampoco me importa estar, me hace un favor por el hecho de que son aburridas como su vida, no es de extrañar que todos sus seis matrimonios hayan terminado en divorcio —Dicho ésto se paró de su asiento y caminó hacia la salida.

Todos los estudiantes comenzaron a murmurar sin poder creer lo que oían, mientras algunos evitaban reír fuertemente. Apretando los puños ante la evidente vergüenza que le había causado las palabras de Tanying, el profesor de Matemáticas avanzadas, volvió a hablar:

—No se moleste en regresar a mis clases. Ha reprobado mi materia —Su voz había sido fuerte y clara, haciendo que Tanying detuviera sus pasos en seco en el umbral de la puerta. 

—Y ustedes si no guardan silencio serán los siguientes —Amenazó furioso ante la evidente burla. A lo que todos guardaron silencio nuevamente, nadie se atrevió a hablar, ya que ninguno quería ser reprobado en Matemáticas, por lo que sería una gran macha en sus estudios y algunos problemas económicos que sus padres les provocaría. Sin embargo, Tanying fue la excepción, soltó una risita sarcástica.

—¿Ésta es su manera de imponerme un castigo? Déjeme decirle que no soy la culpable de que sus seis esposas le hayan sido infiel y que a todas usted haya tenido que denunciar por abandono de hogar, sé que está en el mismo papeleo, últimamente lamento su lamentable situación, pero eso no quiere decir que esté dispuesta a ser su saco de boxeo —Expresó Tanying y cruzó el umbral de la puerta, sin ningún arrepentimiento. 

Si la intención del profesor había sido una simple amenaza para qué sé disculpase había perdido su tiempo.

Antes los murmullos del salón, Adrik volvió a sulfurarse.

—Oh sé cayán, o los repruebo a todos —Gritó.  

Todos temblaron ante el grito desgarrador del profesor, nunca habían presenciado tal escena, siempre había sido un hombre tranquilo que nunca se había atrevido siquiera a gritar cuando había hecho ruido en otras ocasiones, por lo que no dudaron en creer en las palabras de Tanying, tal vez el hombre realmente era muy infeliz. Al verlo en tal estado, los estudiantes temieron hasta en respirar. La única que ponía a prueba la paciencia de los profesores sin temor alguno era Tanying, ante el silencio Adrik volvió a explicar su clase. 

Sin la intención de ir al rectorado, Tanying decidió desviarse a la cafetería queriendo tomar un café o algo porque no había comido en toda la mañana, sin embargo, la bocina de la universidad sonó deteniendo sus pasos. 

—La Sra. Cash haga el favor de acercarse a dirección ahora.

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