Capítulo 3 Juego
Paul sabía que significaba la molestia de su jefe, tanto así que él no quería pagar los platos rotos del causante de su irá —Tendré toda la información de aquella mujer, a más tardar mañana a primera hora encima de su escritorio —Afirmó con algo de temor.
—Mas te vale, ya que últimamente tu insuficiencia cada día me sorprende más, hasta el punto de considerar en darte unas muy lindas vacaciones, tal vez los países bajos sería una buena opción para ti. He escuchado que en una de las sedes de mi empresa se está necesitando personal de limpieza para...
—¡NO! —Interrumpió con rapidez Paul, negándose a cualquier tipo de las llamadas vacaciones que su jefe le quería dar. Maximiliano lo fulminó con la mirada, por lo que Paul vaciló por unos segundos armando las palabras correctas en su mente para decir a continuación —. Lo que quise decir fue que es muy amable de su parte, pero la verdad no necesito vacaciones —Corrigió.
—Eso espero —dijo de manera cortante, dando por terminada aquella conversación.
Ya dentro del automóvil Paul miró a su jefe de reojo, dudando si decirle que el anciano Cash le había encargado de hacerle acuerdo sobre la cena que se llevaría a cabo en la casa de los Domale Dapane, donde Maximiliano sería el invitado principal.
Su presencia era importante, ya que si optaba por no asistir estaría desafiando de todas las maneras la autoridad del anciano Cash, y él como asistente personal seria arrastrado en medio de una guerra fría entre abuelo y nieto.
—Señor, su abuelo me pidió que le recordara que debe asistir a la cena de esta noche, la cuál se llevará a cabo en la casa de los Dómale Dapane —dijo Paul con algo de inseguridad, ya que no sabía como reaccionaría su jefe después, porque se notaba que aún seguía molesto con el incidente de su automóvil y no quería las vacaciones ya antes mencionadas.
Maximiliano le lanzó una mirada furiosa a su asistente como respuesta, eso fue suficiente para que Paul se mordiera la lengua y guardara silencio el resto del camino. Por otro lado, Maximiliano pensó en su amarga situación, al recordar aquella alianza familiar que su abuelo había sellado con su viejo amigo cuando eran jóvenes, y aún tenían el dominio de la ciudad, dado que ambas familias habían tenido hijos varones el acuerdo pasó para sus nietos. La suerte no estuvo de su lado esa vez, la familia Cash había tenido un varón como primogénito, luego siete años después la familia Dómale Dapane fue bendecida con una niña cómo primogénita, aquel día su destino quedo pactado en un contrato matrimonial entre ambas familias.
Todo eso fue confesado recientemente por su abuelo durante el desayuno de esa mañana, el anciano lo había dicho como si él fuera un tipo de mercancía la cual estaba disponible en ser negociada al mejor postor, lo cual hizo que se enfureciera negándose a cumplir dicho contrato. Pero como hombre de negocios y ambicioso que era, sabía que una alianza mediante un matrimonio con la familia Dómale Dapane sería un Jaque mate, ese era el mejor pase que tenía para lograr su cometido, el terminaría por convertirse en unos de los hombres más ricos del mundo y con un poco de suerte seria uno de los primero en aquella lista. Una vez que lo lograra, encontraría la manera de deshacerse de cualquier lazo que lo uniera a la familia Dómale Dapane y la dichosa alianza.
Sin saber que su tranquila vida estaba a punto de dar un giro inesperado, inocentemente Tanying no dejaba de sonreír alegremente mientras conducía su coche, pensando que se había salido con la suya, le había dado su merecido a aquel hombre arrogante. No tanto de lo que realmente se merecía a su parecer, pero le bastaba con saber que al menos había hecho algo y que no lo volvería a ver por el resto de su vida. Luego tenía que ver a donde compraría el obsequio que quería comprar en aquel centro comercial para el cumpleaños de su mejor amiga y compañera de clases.
De repente el celular sonó atrayendo la atención de la joven, quien al ver el nombre de su madre en el identificador de llamada hizo una mueca con sus labios y volteo su atención en conducir. Lo que restaba de la mañana Tanying era consciente de que había ignorado a propósito todas las llamadas de su madre, ya que estaba segura que su único propósito era convencerla a como diera lugar, para que asistiera a la cena de ese día. Sin embargo, no estaba dispuesta a ceder por ningún motivo.
Horas más tarde…
En el club privado de la ciudad de New York, en una habitación Vip reservada, el lugar estaba poco iluminado pero lleno de gente. Hombres y mujeres jóvenes acudían en grandes cantidades al sitio, que era uno de los más populares de la ciudad. Los cuerpos sudorosos chocaban entre sí al ritmo de la música en los salones principales, mientras tanto dentro de la sala 501 había una mesa llena de botellas de cervezas, de vino y una buena cantidad de aperitivos.
La sala estaba adornada para celebrar una fiesta de cumpleaños. La cumpleañera era Karen White, quien cumplía 20 años ese día, amiga de Tanying y compañera de clase. La cumpleañera comenzó a divertirse después de recibir todos los obsequios, comenzó a beber con sus compañeros de clases, por otro lado, Tanying fue la última en llegar a la fiesta ya que se había demorado escogiendo el regalo perfecto para su amiga, ella dejo el regalo en una esquina y también comenzó a divertirse con los demás.
Después de medianoche, todos estaban reunidos en un grupo en medio de la sala.
—Ahora, Juguemos piedra, papel o tijeras, quien pierda le tocará hacer un reto nada cursi —dijo una de las chicas que ya estaba cansada de jugar verdad o mentira.
—Emily, ese juego es asqueroso, piensa en algo que no sea infantil —Un chico que ya estaba borracho, se quejó.
—Hoy es el cumpleaños de nuestra sexy y ardiente peli roja, así que haremos más emocionante el juego —Enseguida mostró una sonrisa malvada que se podría comparar con la del Grinch, lo que hizo que a algunos de los invitados se les erizara la piel.
Dado que todas las personas en la fiesta eran estudiantes universitarios, muchos todavía eran bastantes inocentes, ya que eran de nuevo ingreso. Conocían el juego y las consecuencias de los retos que estos podían ocasionar, solo sirven para hacer el ridículo de alguna u otra forma, por lo que ellas o ellos terminarían siendo la burla de los demás presentes. Pero Emily tenía otra cosa en mente para su buena amiga Tanying, las mejillas de ésta ya estaban de color carmesí por el exceso de la cantidad de alcohol que había consumido. Cuando comenzó la primera ronda, Emily guiñó un ojo a los demás, quienes se dieron cuenta de lo que estaba planeando.
—Escuchen con atención, ésta será la primera vez que haremos de este juego algo interesante, si pierde cualquiera de nosotros no estará en la posición de negarse a nada, por lo que, si aún están en pañales, éste es su momento de retirarse ¡Bebitos! —Emily miró a todos los que habían formado la ronda, al ver lo reacios que estaban en marcharse, sus labios dibujaron una sonrisa siniestra —. Quien pierda primero tendrá que interrumpir cualquier sala privada VIP de éste piso, entrar como un anfitrión, beber de las bebidas que estén consumiendo los ocupantes de la sala y besar en los labios a cualquiera de los presentes, sea hombre o mujer. Él o ella no podrá negarse—dijo Emily.
