Ser dueño de mi pareja

No hay vuelta atrás. Para ninguno de nosotros.

Me apoyo en un codo mientras mi otra mano acaricia su miembro. Nuestras bocas se aferran una a la otra, nuestra respiración estalla. Sus manos, que acarician mi cuello y mis pechos, están impacientes. Sé que Jax está al límite y Zane está tratando de pr...

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