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EIRA

La luz era tan brillante que me lastimaba los ojos.

Parpadeé, tratando de despejar la niebla de mi cabeza mientras miraba hacia el techo. Estaba limpio. Perfecto.

A diferencia de mí.

Me sentía como la mierda.

Sentía los brazos y las piernas como si estuvieran hechos de piedra. Pero la peor...

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