Capítulo 10 Cap.09

Kai

Siempre he sido un hombre que sabe a dónde quiere dirigirse, siempre lo he sabido y no ha habido nada en este mundo que me ponga en contra de eso, sin embargo y contra todo el maldito infierno, hay una pieza que no formaba parte de mi tablero: Mila Volkova.

Desde mi encuentro con la hermana de Vladislav no he dejado de pensar en ella porque sus palabras y ese rostro de hada que posee lo he visto en alguna parte y cuando mi cabeza hizo clic, recordé que fue la maldita bailarina que ayudé hace seis años atrás. Al parecer ella no ha dejado de ser insolente, solo que ahora muchísimo más.

Querer cerrar esta alianza con Vladislav es lo que necesito, porque eso me dará la estabilidad que la yakuza busca y me devolverá a mi hermana, la que fue entregada a una manada de animales que la han destrozada.

Sin embargo, no quiero estar atado a una mujer. El matrimonio nunca lo busqué, pero por mi gente y mi familia haré los sacrificios necesarios, sin embargo, me niego a estar atado a una maldita niñata que apenas está comenzando a descubrir la vida y mucho menos a una que está tan jodidamente loca.

Esperar la respuesta de Vladislav me mantuvo en vela, pero cuando coordinamos un encuentro llegué muchísimo antes de lo esperado, y estaba por ver al maldito hombre que me daría un sí esta noche a nuestra alianza, en su lugar lo que llegó fue una maldita hada sexy en un vestido que no debería estar vistiendo una niña como ella, una mocosa que me desafía y que jode mi cabeza al punto que busco aterrorizarla, sin embargo, una vez más Mila Volkova jode mis planes.

Ella vuelve a besarme, pero esta vez aprenderá que no debe hacer molestar a hombres mayores porque aprieto la carne de su muslo y le sujeto de nuevo el cuello en el ángulo que quiero antes de que ella suelte un gemido que quiero creer es de horror. La beso con la misma posesión de todo aquello que me pertenece y se nota que no puede seguirme el ritmo porque la beso como la odio, como la necesidad de su sangre en mis manos me consume y le muerdo la boca probando su sangre y la bestia dentro de mí despierta, las ganas de ponerla a llorar, a suplicar y ver su piel manchada y destrozada me hace apretarle el cuello más fuerte cortándole la respiración y lo suelto haciendo que ella abra la boca en busca de aire, solo que le follo la boca con mi lengua haciendo que jadee sin oxígeno.

Me separo un poco para que ella pueda respirar y me encuentro con los ojos marrones tan oscuros y la boca tan hinchada que se ve exquisita, me pregunto por un segundo si quiero destrozar algo que se nota tan frágil y tengo que controlarme, aun así veo como su pecho sube y baja con rápidas respiraciones y la mano en su muslo de forma inconsciente ha subido al interior de sus muslos y por querer joderla más busco su ropa interior, solo que gruño cuando me encuentro con su coño húmedo.

La miro fijamente mientras que una sonrisa comienza a formarse en el desastre que es su boca en este momento.

—¿Sorprendido? —su voz suena aún más ronca que antes.

—¿Dónde está tu ropa interior? —gruño apartando mis dedos de su coño como si quemara, sintiéndolos mojados.

—Uhmm… como puede darse cuenta, el vestido no lo requería —me guiña un ojo y es entonces cuando me doy cuenta de toda la mierda que he estado haciendo. Me aparto de ella viendo el desastre que es. Su labial arruinado, su boca maltratada y rota por como la mordí, en su cuello una leve marca de mis dedos y en mi mano sé que si la huelo tendré el aroma del coño de una maldita joven a la que le llevo muchísimos años.

Si quería una alianza parece que me llevaré solo un par de tiros por haber tocado a la hermana de Vladislav. La miro con odio y ella sonríe aún más, arreglándose y caminando a sentarse como si fuese una maldita reina. Por un segundo la tentación de tomar mi arma y matarla hasta desaparecerla es lo que me hace apretar los dientes.

Miro a Mila con la necesidad en carne propia de lastimarla. Me gustaría ver esa piel pálida llena de sangre y moratones, me gustaría hacerla sufrir por querer jugar conmigo porque si no fuese por su apellido estaría muerta.

—¿Qué estás haciendo aquí? —mi voz sale peligrosa, porque el enojo es tan latente.

—Vine por mi prometido, ya que estarían hablando de nuestra boda es bueno que estemos ambos aquí —ella me sonríe girando el rostro—, aunque no pensé que mi prometido sería tan apasionado —ella se muerde el labio inferior—, me gustó lo que hiciste con…

—Cállate —gruño molesto con ella por lo fácil que parece provocarme y conmigo por lo malditamente fácil que estoy cayendo en su juego.

—Entonces será mejor que solamente aceptes el matrimonio, no es algo tan difícil de hacer. Te daré la oportunidad de que lo pienses, porque si Vlad se entera de que tuviste tu lengua en mi garganta y tus dedos en mi coño, dudo que sea una alianza lo que te lleves —me tenso enseguida porque no puedo creer las palabras que suelta ella con esa cara de no romper un plato.

Maldita sea, investigué a la familia Volkov antes de venir, pero nada de todo lo que leí sobre ella es correcto. Creo que lo único es que es una bailarina, nada más. Todo era normal, de hecho, se decía que era la más normal de la familia, porque ni Vladislav es normal, el imbécil está jodidamente loco y veo que es una enfermedad de toda la familia.

—Ya te dije que no me casaré contigo, dile lo que quieras porque una maldita niñata no me va a manipular —ella se queda en silencio un segundo antes de suspirar y cruzar las piernas haciendo que su vestido le suba un poco más.

Ella abre la boca para responderme, pero se calla cuando la puerta se abre y su hermano ingresa moviéndose con seguridad hasta que se encuentra con ella y se paraliza mirándola fijamente. Pensé que al encontrarse al hermano ella dejaría de ser tan arrogante, pero es una mierda porque le sonríe como un angelito.

—¿Qué haces aquí? —cuestiona sonando nada contento, su hermana suspira y me lanza una mirada.

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