Capítulo 135 Ciento treinta y cinco

El camino de regreso a la oficina de Kennedy fue silencioso.

Pesado.

La tensión que había estallado en el parque pareció seguirlos hasta el auto como una nube de tormenta invisible. Kennedy apretaba el volante con fuerza, con los nudillos pálidos contra el cuero oscuro.

Apenas notó los semáforos.

...

Inicia sesión y continúa leyendo