Capítulo 148 Ciento cuarenta y ocho

Kennedy no recordaba el trayecto.

Ni las vueltas.

Ni los semáforos.

Ni siquiera el rugido del motor, más fuerte de lo necesario, mientras su pie presionaba con más fuerza el acelerador.

Lo único que podía oír—

Lo único en lo que podía pensar—

Era la voz de Sofia.

—Dijo que sí.

*—Él estaba trabajan...

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