Capítulo 160 Ciento sesenta

La mañana llegó en silencio, pero no se sentía en paz.

Antonia se movió despacio en la cama, con la mano buscando por instinto al otro lado, donde debía estar su esposo.

Vacío.

Abrió los ojos.

El lado de Kennedy ya estaba frío, las sábanas intactas, como si se hubiera ido hace horas.

Antonia fr...

Inicia sesión y continúa leyendo