Capítulo 31 Treinta y uno

El teléfono de Kennedy sonó justo cuando se recostaba en su silla, con la mirada fija en la nada, la mente aún enredada en la silenciosa devastación que Antonia había dejado atrás.

El sonido agudo cortó el silencio de su oficina, arrancándolo de sus pensamientos. Miró la pantalla con desgano, luego...

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