Capítulo 36 Treinta y seis

El chillido estridente de la alarma de incendios arrancó a Antonia del sueño a la mañana siguiente.

Se incorporó de golpe en la cama, con el corazón martillándole desbocado mientras el sonido le taladraba el cráneo. Por una fracción de segundo no supo dónde estaba, solo que algo iba terriblemente m...

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