Capítulo 94 Noventa y cuatro

Antonia despertó despacio, como si emergiera de aguas profundas.

Al principio, todo se sentía pesado: sus extremidades, el pecho, incluso los párpados. El aire olía a esterilidad, penetrante por el desinfectante, y el pitido constante en algún punto cerca de su cabeza le indicó que seguía conectada...

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