Capítulo 28

Sus manos intentaron moverse sobre las sábanas de satén blanco de la cama del hospital, pero fue en vano. Cada movimiento de sus dedos parcialmente entumecidos estaba restringido por un dolor severo que fluía a través de su cuerpo maltrecho.

—Raph, tengo miedo. El coche. No quiero morir, por favor....

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