Capítulo 56

Al entrar Ageis en la cámara lateral, una ola de alivio me invadió. Su presencia era reconfortante en una situación llena de incertidumbre. A pesar de su naturaleza mecánica, Ageis emanaba un aura de calma y autoridad que tranquilizaba a todos. —Todos, fuera— ordenó, su voz firme pero suave. Los asi...

Inicia sesión y continúa leyendo