Capítulo 119 — Me tardé, Carnicero…

•Elin•

Si mis bebés se enferman, juro que perderé la razón y le cortaré la cabeza al imbécil que me hizo salir en medio de una tormenta.

Y allí, sentado en el asiento trasero, estaba el desagradable de Matteo Mancini.

—Hola, Elin bonita —me saludó, con una asquerosa sonrisa llena de satisfacción—...

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