Capítulo 149 — Solo denme unos pocos minutos…

•Elin•

Apenas entré a la mansión, sentí unos brazos delgados rodeándome con euforia. Me tambaleé un poco con mis pies, pero igual la abracé, ignorando las punzadas de dolor.

—¡Elin! —la voz de Eda resonó en mi oído, sin poder controlar su emoción—. ¡Eres tú! ¡Por fin estás en casa!

Dios, hace cuá...

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