Capítulo 2 Capítulo 2
Una noche de pasión
Emily estaba atónita luego de lo sucedido, su cuerpo aún temblaba, aquel hombre que la había salvado la llevó de la mano hasta una mesa, ahí tomaron asiento.
Emily se encontraba inmensamente agradecida por lo que aquel hombre había hecho por ella, de su boca no pudo salir una sola palabra; levantó la mirada y se fijó en él.
A pesar de la poca luz Emily fijó la mirada en aquellos ojos verdes, los cuales eran resaltados por su cabello rubio y su piel clara.
Emily escaneo a su salvador, en su rostro ella pudo notar confianza y seguridad, pero claramente él no mostraba ningún tipo de interés en ella y eso la hacía sentir mejor.
—Soy Emily —habló con un tono de voz débil—. Te agradezco inmensamente por lo que has hecho, de no haber sido por ti en estos momentos yo...
—Ni lo digas, solo ten más cuidado a la próxima —la interrumpió con un tono de voz de regaño.
—Lo siento, no quise causarte problemas, seguro mi presencia no te agrada, así que prefiero marcharme de este lugar.
Emily intentó levantarse de la silla, pero él tomó su brazo impidiendo que lo hiciera.
—No lo hagas, aún no estás a salvo —Emily levantó las cejas—. No tienes nada que agradecer, solo hice lo correcto, adicional tu presencia no me molesta.
—En verdad pareciera, solo mira tu rostro —él chasqueó su lengua.
—No tiene que ver contigo, estoy pasando por un momento difícil, vine a este lugar para desahogar mi dolor en silencio.
Emily guardó silencio, aquel hombre era bastante atractivo, con su cuerpo musculoso y su voz gruesa mostraba autoridad.
—Te sugiero que te quedes un poco más de tiempo junto a mí —Emily movió la cabeza de medio lado—. Lo digo porque esos hombres mostraban gran interés en ti y no te van a dejar en paz diviértete a tu manera solo no me fastidies.
Emily de manera disimulada recogió el cabello llevando la mirada hacia el lugar donde había tenido aquel encuentro con aquellos hombres, efectivamente ellos se encontraban allí con sus miradas puestas en ella.
—¿Acaso no tienes miedo de que te lleguen a hacer daño? —preguntó Emily.
—No le temo a nada, he sufrido tanto que aquello que llaman temor no existe en mi vida —respondió y luego dió un sorbo desocupó el vaso.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó Emily.
—Noah, Noah Johnson.
Emily levantó la mano y pidió una botella del mejor licor, Noah al observar su acción levantó la mirada y la fijó en ella.
—Salvaste mi vida, y has sugerido que me quede a tu lado para estar segura, así que esta botella corre por mi cuenta, ha sido un verdadero gusto haberte conocido Noah Johnson —Emily estiró la mano y la estrechó con la suya.
—Un gusto Emily —musitó Noah entre dientes.
—¿Quieres bailar? —preguntó dibujando una linda sonrisa en su rostro llamando la atención de Noah.
—No, lo único que quiero es beber hasta perder la conciencia —respondió con un tono de voz cortante.
—Casualmente busco lo mismo, así que salud —Emily brindó con él.
Noah al ver el comportamiento de Emily cerró los ojos y respiró con fuerza, era consciente que estaba siendo duro con aquella mujer que solo buscaba agradecer.
—Está bien.
—¿Qué cosa?
—Acepto bailar contigo, aunque no suelo hacer este tipo de cosas, pero por lo visto esta noche es diferente.
Al instante Emily se levantó de la silla y lo tomó de la mano, juntos fueron directo a la pista de baile.
Noah no era un hombre que solía llevar una vida libertina y divertida como los demás hombres de su edad, su difícil pasado se había encargado de hacer que en su rostro no hubiera una sonrisa.
Su manera de actuar era de un hombre maduro, uno con objetivos diferentes al de los demás.
Emily disfrutaba bailar con aquel hombre que le había salvado la vida, Noah, Noah... recalcó su nombre una y otra vez en su cabeza, mientras rodeaba su musculoso cuerpo con sus delicados brazos.
Emily al igual que Noah no tuvieron control con el alcohol, sus caras largas se habían borrado, sonreían sin sentido como si se conocieran de toda la vida.
Bailaban con sus cuerpos pegados, aquel contacto físico hacía que Emily se sintiera segura, deseaba que aquel momento no terminara.
Era pasada la medianoche y a ninguno de los dos le importaba la hora, Noah estaba viviendo un momento único junto a Emily, tanto así que había logrado olvidar el motivo por el cual se encontraba en aquel lugar.
Noah había encontrado en ella algo único y llamativo, algo que desde hacía mucho tiempo no sentía y eso le gustaba.
En cuanto a ella, bueno, Emily se encontraba completamente atraída hacia Noah, se estaba divirtiendo más de lo que un día lo hizo.
Se sentía cómoda junto al hombre que había llegado a su vida de la mejor manera, la cual era salvándola de aquellos hombres peligrosos, y eso para ella tenía un gran valor.
La atracción física no era porque estuviera pasada de copas, Noah era bastante atractivo, sin hablar de aquellas sonrisas que le brinda.
Noah comenzó a verla de una manera diferente; sus movimientos, todo de ella llamaba su atención.
—Estoy mareada, deseo regresar a la mesa —habló Emily con la voz entrecortada siendo difícil entender.
Emily recostó la mejilla contra la suya acercando la boca a la comisura de su lago, con las manos se aferró a la ropa de Noah.
—Está bien —respondió Noah y ella tomó de su mano.
Ya que ella se encontraba mareada Noah le ayudó a tomar asiento, en ese instante sus miradas se conectaron, sin importar la poca luz Emily continuaba sonriendo de manera coqueta.
—Sin duda alguna está es la mejor noche que he pasado después de tanto tiempo de aburrimiento —dijo ella.
Noah tomó asiento y fijó la mirada en ella, era un hombre serio y responsable, pero en ese instante su mirada lo traicionó desviándose hasta los labios de Emily.
—No quiero entrometerme en tus asuntos, pero ya has bebido demasiado y lo mejor es que te pongas en contacto con algún familiar para que venga por ti —aconsejo Noah y ella negó con su cabeza.
—No quiero llamar a nadie, y si ya te cansaste de mi compañía entonces vete, me las arreglaré sola —hablo con torpeza.
—Muy bien —Gruñó Noah—. Entonces te acompañare hasta tu casa, es demasiado tarde y cualquiera te podría causar daño, de cierta manera me siento culpable al haber permitido que te quedaras conmigo.
—No pienso regresar a casa, estoy huyendo de aquella vida, jamás regresaré —Noah de inmediato se levantó de la silla y fue directo a ella.
—Olvídalo, toma tus cosas porque te voy a dejar en la habitación de un hotel, has bebido demasiado y ni siquiera sabes lo que estás diciendo. —Emily dibujó una sonrisa de medio lado y luego bufó.
—Solo iré si vienes conmigo, quiero que pases la noche a mi lado.
Aquellas palabras dejaron a Noah fuera del lugar, sin poder responder.
