Capítulo 4 Capítulo 4
Envueltos en la llama de la pasión
Las prendas fueron cayendo hasta que sus cuerpos quedaron al desnudo, mientras se devoraban con besos profundos y caricias inolvidables.
Emily recostó el cuerpo sobre la cama, Noah la observó, aquella mirada lo decía todo, no podía verla de una manera diferente, estaba completamente hipnotizado ante su belleza.
Con la punta de los dedos accedió lentamente sobre su piel, la cual se tornó de puntitos ante las caricias de Noah.
Noah recorrió cada centímetro de su cuerpo mostrando respeto e interés, colocó las manos sobre sus caderas causando que su piel ardiera, en su interior Emily clamó a gritos para que no se detuviera.
Sin duda alguna aquella noche se quedaría marcada para siempre a lo largo de sus vidas, las palabras no fueron necesarias.
Noah acercó los labios a su cuello, besos cortos que atravesaban su alma recorrieron hasta llegar a sus pechos, el cuerpo de Emily temblaba sin control alguno y su respiración agitada.
Noah sacó la punta de la lengua lamiendo sus pezones, Emily soltó un corto y pronunciado gemido, aquel sonido encendió la pasión en el interior de aquella habitación.
Emily se aferró a la sábana, mordió su labio inferior, su espalda se curvó mientras que él recorrió su abdomen, sus manos quedaron fijas sobre sus pechos, los besos de Noah elogiaban las caderas de Emily.
Emily sentía como su intimidad palpitaba con fuerza, sus labios íntimos estaban impregnados de su néctar, su trasero duro no paraba de temblar.
El labio inferior de Noah hizo contacto con su intimidad, Emily no logró soportar más y soltó un jadeo, ella abrió las piernas con temor, no de lo que fuera a suceder con Noah, temor a mostrarse torpe.
Con la punta de la lengua frotó sus labios íntimos, Emily goteaba, sus líquidos impregnaban su boca, Noah devoró su intimidad, aquel aroma dulce inundó su nariz.
Luego de lamer su vagina se levantó lentamente, ella abrió los ojos, sus miradas se conectaron, Noah la besó, llevando su cuerpo en medio de sus piernas.
Emily espantó la mirada al sentir su fuerte y erguido falo sobre su abdomen, trago saliva, colocó las manos en la espalda de Noah y échalo con fuerza.
—¿Quieres que me detenga? —preguntó Noah aunque en su interior deseaba morir antes que detenerse.
—No te detengas... Lo disfruto y quiero que suceda —respondió con la voz entrecortada y temblorosa.
El momento era ardiente, Noah siendo cuidadoso colocó el glande sobre sus labios íntimos, ella sintió su calor, una vez que él entró Emily enterró las uñas en su espalda.
Noah obvio la cadera, Emily soltó un largo y fuerte que mido rompiendo el silencio, sus ojos se blanquearon y su boca se entreabrió.
La cadera de Noah no se detuvo, sus movimientos eran cada vez más largos y pronunciados hasta el punto de golpear su cadera contra la suya, Emily estaba sin aliento, a pesar de aquel dolor no deseaba que se detuviera.
Su piel ardía, su abdomen se comprimía, su mirada se posó en la suya, a pesar de aquel extraño dolor Emily deseaba disfrutarlo, retiró las uñas de su espalda y se aferró de sus fuertes bíceps.
Noah inclinó la cabeza, llevó los labios hasta uno de sus pechos, beso y lamió de ellos sin detenerse, al levantar el rostro Emily estrelló los labios contra los suyos, sus lenguas danzaron mientras que la cadera de Noah no se detuvo.
Aquellas estocadas causaban que Emily se retorciera, su intimidad impregnada de líquidos hacía que aquel momento fuera un poco más tolerable.
Lo disfrutaba, no lo podía negar, era su primera vez, había leído libros, escuchado rumores, pero lo que estaba viviendo no se acercaba ni siquiera a la mitad de lo que estaba sintiendo.
Sus labios tiernos y delicados eran devorados por Noah sin tener la más mínima compasión, el hombre que se mostraba distante y todo un caballero en aquel momento era un feroz semental que no deseaba detenerse.
Noah llevó una de sus manos hasta su redondo y duro trasero, se aferró a él mientras que su cadera castigaba, su otra mano tomó el cabello de Emily y se sostuvo de ella.
La respiración de Emily estaba completamente agitada, la música de fondo hacía que su mente saliera de aquel lugar, se sintió afortunada al haber conocido a Noah.
Emily levantó los brazos, colocó las manos sobre sus mejillas y besó sus labios inmortalizando aquel momento.
Al llegar al nivel máximo de placer sus cuerpos se detuvieron, sus labios continuaron juntos sintiendo la respiración del otro golpeando contra sus rostros.
—Fue genial, lo disfruté —musito Emily con la voz entrecortada y agitada.
—Te agradezco por este momento, nunca te olvidaré —Noah besó una vez más sus labios y luego su cuerpo cayó al lado del suyo.
Hicieron un brindis y luego recostaron sus cuerpos uno al lado del otro, Emily recostó la cabeza sobre su brazo, entrelazaron los dedos, disfrutaron cada segundo siendo el mejor momento en sus vidas.
Noah dibujó una leve sonrisa en su rostro, para él era increíble lo que había sucedido, tanto así que era difícil de creer, mientras que ella no podía sentirse mejor luego de haber pasado aquel momento único junto a un hombre como lo era Noah.
Los momentos difíciles de su pasado se quedaron a un lado, en aquel momento solo había espacio para las cosas buenas, permanecieron tomados de la mano hasta quedar profundamente dormidos.
