Capítulo 5 Capítulo 5

De vuelta a la realidad

Los rayos de luz ingresaron a través del cristal de la ventana golpeando de frente contra el rostro de Noah, al despertar se llevó la mano a la cabeza, la jaqueca lo estaba matando.

Giró la cabeza y llevó la mirada hacia el costado buscando a Emily, apretó los labios y exhalo con fuerza, ella ya no se encontraba, se levantó de la cama con una sábana alrededor de su cintura. 

Se dirigió al baño en su búsqueda, llamó a la puerta un par de veces pero no tuvo respuesta. 

—Hola, ¿estás bien? —preguntó Noah mientras continuaba insistiendo.

Al no tener respuesta del otro lado estiró la mano y giró la perilla, estaba decepcionado, dio un paso hacia el costado, recostó el cuerpo contra la pared quedando anonadado.

«Qué estúpido eres Noah, en verdad creíste que la ibas a encontrar luego de aquella estupenda noche», se castigo a sí mismo. 

Retiró la sábana con brusquedad, llevó su cuerpo bajo la regadera, mientras que el chorro de agua fría recorría su cuerpo recordaba detalladamente lo vivido en aquella noche.

Nunca llegó a imaginar que aquella noche iba a terminar de esa manera, a lo largo de su vida la suerte se encontraba en contra de él, pero luego de haber conocido a Emily presentía que llegaría a su vida un nuevo inicio.

Mientras disfrutaba de aquel reconfortante baño el teléfono móvil sonó, cerró la llave, tomó una toalla y salió a toda prisa, fijó la mirada en la pantalla, apretó los ojos y luego respondió.

—Hola —respondió con un tono de voz de culpa.

—¿Dónde rayos has estado Noah?, te estuve llamando a lo largo de la noche y ni siquiera tuviste la decencia en responder con un mensaje.

Noah levantó el brazo, colocó la mano sobre su cabeza, claramente estaba en problemas.

—Lo siento señor, no me sentía bien y decidí salir por unas copas, no te respondí porque no escuché el teléfono —del otro lado tan solo se escuchó un gruñido.

—Espero que te hayas divertido en la noche, porque hay trabajo que hacer, así que te espero en la oficina lo más antes posible —Noah tensó la mandíbula y luego terminó la llamada.

Al revisar la pantalla del teléfono se dió cuenta de la cantidad de llamadas perdidas hechas por su jefe.

—¡Mierda! —exclamó Noah con fuerza.

Lanzó el teléfono sobre la cama y se vistió tan rápido como pudo.

Pocos minutos después se encontraba en el interior del ascensor, yendo directo al primer piso. 

Al salir se detuvo por un instante, se dio vuelta y fijó la mirada hacia la recepción, tenía demasiada prisa en llegar a la oficina de su jefe, pero al mismo tiempo deseaba saber sobre ella.

«Ni modos», gruñó.

Tomó un taxi y pidió que lo llevaran a toda prisa, recostó la cabeza sobre el cojín de la silla, dibujó en su rostro una leve sonrisa mientras recordaba aquel espléndido rostro de la mujer que había robado su corazón. 

—No te olvidaré Emily —dijo en voz baja.

Pocos minutos más tarde el taxi se detuvo frente a aquel imponente edificio de cristal. Noah era un policía entregado a su labor con un enorme corazón dispuesto a ayudar a los demás.

Debido a sus excelentes resultados hacía parte de un grupo especial encargado de rastrear y capturar delincuentes de alto nivel. 

Al llegar al piso asignado donde se encontraba su jefe y sus compañeros todos fijaron la mirada en él, se podía notar en su rostro la clase de noche que había pasado.

—¡Tarde!, ¡muy tarde Johnson! —exclamó su jefe alzando el tono de su voz frente a sus compañeros observando de medio lado el reloj de pared.

»No se que mierda estás pensando de tu mugrosa vida, pero si haces parte de este grupo especial es porque tienes un solo propósito, dar todo de ti sin importar tus malditas necesidades —Noah bajó la mirada.

»Ya hemos empezado con todo y como te puedes dar cuenta mientras que tú disfrutabas de la noche nosotros no hemos dormido ni un solo minuto.

»Tu falta de entrega me hace dudar de tus capacidades, eres el último en estar al tanto de tan importante misión, como puedes darte cuenta ya hemos dado inicio —con el dedo señaló una pantalla que ocupaba la mitad de una pared, la cual estaba llena de instrucciones.

»Tenemos datos exactos de esos desgraciados, pero necesitamos pruebas contundentes, ¡pruebas, maldita sea Johnson!, sin ellas no podemos ponerlos tras las rejas.

Noah llevó la mirada a su alrededor, claramente el jefe se encontraba furioso siendo imposible de ocultarlo, sus compañeros en silencio se reían de su mala suerte.

—Lo siento señor, no volverá a suceder —su jefe colocó las manos sobre su cintura.

—Vamos, acompáñame a mi oficina, necesito hablar de un tema importante —Noah asintió. 

»En cuanto a ustedes si están pendientes de los asuntos de los demás quiere decir que ya tienen información importante para mí, porque de lo contrario los enviaré a limpiar los baños.

Las palabras duras del jefe hicieron que todos bajaran la mirada y la fijaran en sus computadoras, el jefe García no era para nada flexible, sí muy severo con sus llamados de atención.

Noah ingresó a la oficina de su jefe, observó fijamente sus movimientos, él colocó sobre el escritorio una carpeta, luego levantó la mirada fijándose en el rostro de Noah.

—Eres excelente en tu trabajo, impecable con los procedimientos, y debido a aquel motivo personal por el cual ingresaste a la policía sé que no vas a traicionarnos, por ello te he escogido a ti, confío plenamente en ti, toma asiento y revisa la carpeta.

Noah una vez su jefe recalcó el motivo personal por el cual llevaba una placa pegada en su cintura de inmediato tomó asiento y abrió la carpeta.

En ella se encontraba la fotografía de un hombre e información detallada sobre él.

—Tony Anderson, es su nombre real, solo tenemos información de él, su organización es bastante grande y muy peligrosa, en estos momentos se encuentra en guerra con las demás organizaciones todo para tener el control general en este país.

»Las acusaciones que hay en su contra son bastante graves, pero no tenemos ni siquiera una sola prueba para ponerlo tras las rejas —Noah levantó la mirada—. Este es tu trabajo.

—¿Quieres qué me encargue de allanar su casa o alguna otra de sus propiedades?

—Nada de eso Johnson, a partir de ahora vas a ir de encubierto, dejaras de un lado la placa y tu arma. Ya nos encargamos de tu expediente, ya no eres aquel chico bueno y correcto que busca hacer el bien.

»Ahora tienes cargos de robo a mano armada, unos cuantos años en prisión y otros cuantos delitos, los cargos son suficientes para que no sospechen de ti.

—¿Quieres que me infiltre con los hombres de Tony?

—Así es.

—¿Cuándo, cómo lo haré?

—Será hoy mismo maldita sea, hoy mismo, lo quiero ya —ordenó alzando el tono de su voz mostrándose exaltado—. Te infiltrarás en su casa y en la vida de él y de los suyos.

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