Capítulo 7 Capítulo 7

Un nuevo empleo

Emily no estaba dispuesta para darse por vencida, no sin dar su batalla, haber logrado escapar había sido un sueño, pero tener a Víctor de frente era una terrible pesadilla.

—¡Maldito desgraciado! —exclamó ella con fuerza—. Te juro que me las vas a pagar, algún día aunque no lo desee tendré el cargo de mi padre, y cuando ese momento llegue estarás de rodillas ante mí.

—Lo siento señorita, pero mientras que no llegue ese día tendrá que obedecer las órdenes de su padre, no es nada personal, solo hago mi trabajo —afirmó él.

Víctor levantó la mano y con sus dedos indicó a los hombres que la tomaran a la fuerza y la llevaran a una de las camionetas.

Emily decía groserías mientras forcejeaba tratando de liberarse, pero aquellos hombres claramente tenían más fuerza que la suya siendo inevitable resistirse.

Uno de ellos se excedió con su fuerza e hizo que Emily se golpeara en la cabeza, finalmente fue ubicada en la parte trasera, Emily se mostró calmarse, aquello no duró mucho tiempo, de manera astuta logró salir por la puerta del otro costado. 

Se ubicó en medio de la calle, levantó los brazos y pidió ayuda, para su fortuna una patrulla de policía pasaba por el lugar, Emily acudió a ellos siendo protegida. 

Víctor sabía que enfrentarse con la policía terminaría muy mal, y que desde luego Tony lo castigaría.

—Vamos, tenemos que escapar, vamos con Tony, él se va a molestar cuando se entere de lo que ha sucedido —ordenó Víctor a los hombres que lo acompañaban.

Noah luego de salir de aquel imponente edificio se marchó a toda prisa directo a su apartamento, se encontraba bastante emocionado porque finalmente iba a poder cumplir aquello que prometió justo al lado del cuerpo sin vida de su padre.

Por años ha entrenado arduamente esperando a que este momento llegara, él se encontraba seguro de lo que iba a enfrentar, y por nada del mundo iba a permitir algún tipo de debilidad en él para no actuar con todo el peso de la ley sobre el asesino de su padre.

Noah se dirigió a su apartamento, tomó un poco de ropa y salió lo más antes posible, debía estar a tiempo y vestir de la manera mejor posible.

Sin placa y sin pistola se sentía diferente luego de tantos años al servicio, salió de aquel apartamento vestido como nunca antes lo había hecho, tal y como si fuera a encontrarse con la chica más bella del mundo.

Claramente su jefe se había encargado de hacer que todo fuera fácil para que pudiera ingresar en aquella organización sin correr el más mínimo riesgo.

Pero no podía pasar por alto que muy seguramente iba a tener algún tipo de audición antes de que le permitiera estar cerca de Tony.

Tomó un taxi indicando la dirección exacta de la casa donde se encontraba Tony, sus manos se encontraban sudorosas y no era para menos debido a que iba a tener frente a frente al responsable de su desgracia.

Los nervios no iban a hacer impedimento para arruinar su plan, tomó una servilleta y absorbió el sudor de sus manos y luego bajó el vidrio de la ventana del taxi permitiendo que el aire te diera tranquilidad.

Una vez el taxi se detuvo frente de aquella enorme mansión sus labios se separaron, la respiración se tornó cada vez más pesada siendo difícil que se pudiera tranquilizar.

Noah trago saliva y le dio unos cuantos billetes al conductor, carraspeó la garganta tragándose el miedo, abrió la puerta y salió con la frente en alto.

Mientras que Noah llevó la mirada hacia su alrededor unos cuantos hombres lo rodearon, lentamente Noah giró la cabeza y fijó la mirada en ellos, sin duda era la gente de Tony.

—¿Quién eres y qué haces aquí? —preguntó uno de ellos mientras colocaba la mano sobre la empuñadura de la pistola.

—Soy el nuevo, creí que ya estaban informados sobre mi llegada, mi nombre es Noah y vengo a brindarle mis servicios al señor Tony —ante sus palabras ellos conectaron sus miradas.

Uno de ellos guiñó el ojo, chasqueó con la esquina de su boca y luego los demás dibujaron una leve sonrisa en sus rostros.

—Desde luego querido amigo, estábamos esperándote con ansias, por favor sigue con nosotros, Tony te espera con los brazos abiertos —Noah recibido profundo.

Él no era tonto y debido a su larga experiencia en su trabajo sabía que aquellas palabras iban con doble sentido, estaba a punto de recibir una amena bienvenida con golpes descontrolados.

—Gracias muchachos —respondió Noah entre dientes.

En aquella situación sentía como por su cuerpo recorrían pequeñas gotas de sudor, no era para menos, si hubiese traído consigo un arma no hubiese sentido tanto temor.

«Maldita sea William, te voy a matar cuando te tenga frente, claro está, si es que logro salir con vida de esta situación, al parecer tu maldito contacto no ha hecho nada a mi favor y estos desgraciados me llevan directo a la muerte», pensó Noah mientras caminaba en medio de aquellos hombres que se encontraban armados hasta los dientes.

—Según tenía entendido le iba a servir al señor Tony, pero por lo visto me llevan a un lugar completamente diferente a donde él puede estar, les aseguro que no les estoy mintiendo, me encuentro en este lugar porque me han asegurado una excelente paga —comentó Noah, pero sus palabras no fueron escuchadas.

»Muchachos, esto es un malentendido —explicó Noah deteniendo su marcha—. No es necesario que me lleven a la parte trasera de la casa, le pueden hablar al señor Tony, quizá él esté informado sobre mi llegada —uno de los hombres que se encontraba atrás de él lo empujó con fuerza.

—No tenemos que hablarle a nadie, lo que sucederá contigo ya está decidido, así que no te esfuerces en demostrar algo que no nos interesa, aquí no dejamos nada al azar; quizá eres un idiota que la curiosidad lo llevó a su fin o quizá eres un maldito policía que intenta atrapar al jefe.

Ante sus palabras, Noah comprendió que su fin había llegado, su destino estaba en el pozo de los lagartos o quizá sería la comida de los perros.

—Vamos llevémoslo a la fuerza, porque por sus propios medios no lo piensa hacer —comentó otro, quien también se encontraba muy bien vestido y sostenía la empuñadura del arma dispuesto a hacer uso de ella sin pensarlo dos veces.

—Lo que les estoy diciendo es verdad, no soy ningún policía, solo vine buscando una buena paga nada más, les aseguro que no estoy mintiendo, por favor crean en mí.

A aquellos hombres no les interesaba si Noah estaba mintiendo o no, sabían que debían hacer su trabajo y por supuesto no acostumbraban dejar cabos sueltos.

Noah fue llevado hasta la parte de atrás de aquella enorme mansión, la muerte le respiraba en el cuello provocando que forcejeara tratando de liberarse de aquellos hombres.

Sin importar lo que Noah hiciera no lograba conseguirlo, todo lo contrario una serie de golpes cayeron sobre él dejándolo sin aliento.

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