Ejercicio en el dormitorio

—Mi dulce, dulce reina—. Lord Blackhouse estaba en las nubes mientras embestía a su nueva esposa.

Eidenel sentía que sus rodillas nunca volverían a funcionar mientras el deseo del Rey Vampiro la hacía temblar. Era tan gentil, pero tan dominante.

La vulnerabilidad de Eidenel estaba volviendo loco a...

Inicia sesión y continúa leyendo