Capítulo 25 Te deseo hasta los huesos

MARCUS

—¿Por qué no puedes escucharme, Marcus? ¿En serio?—, gimió Martina, haciendo que me pellizcara el puente de la nariz, concentrado por completo en esperar el regreso de mi compañera, queriendo asegurarme de que estaba bien.

—¿Quieres callarte de una puta vez por un segundo?— murmuré, sacudie...

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