212

Los días transcurridos en Italia se habían convertido en un auténtico calvario para Hael. No habían pasado ni veinticuatro horas desde su llegada a la hermosa, pero húmeda, ciudad de Venecia cuando contrajo un molesto resfriado. La causa fue una imprudencia; se había empapado bajo una inesperada...

Inicia sesión y continúa leyendo