228

Hael finalmente reaccionó. Acunó su rostro entre sus manos, mirándola con una dulzura inaudita. En su expresión no quedaba ni rastro de aquel hombre de negocios serio e inexpresivo que conocía todo el mundo. El estómago de Emily se contrajo con fuerza al presenciar aquella mirada.

—Me encantaría...

Inicia sesión y continúa leyendo