Capítulo 38 Máscaras y diamantes

Dan estaba en su habitación del apartamento, ajustándose los puños de la camisa negra frente al espejo, cuando escuchó la voz de Adriano desde el salón.

—¡Muchachos! ¡Vamos, que se nos hace tarde!

Dan tomó su saco, se lo colocó con movimientos precisos, y salió al pasillo.

—¿Listo? —Dan escuchó l...

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