Capítulo 50 Una bofetada por otra

Maya llegó a casa aquella noche, completamente ajena a la tormenta que la esperaba en el interior.

En cuanto su coche se detuvo frente a la mansión, notó que las luces de la sala estaban encendidas.

Bajó del vehículo, se acomodó el bolso y caminó hacia la entrada.

Richard Blackwood estaba furioso...

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