21. Elecciones imposibles

CAPÍTULO VEINTIUNO

Todo sucedió tan rápido y todo el tiempo yo seguía atrapada en un aturdimiento. Un golpe. Segundo golpe. Tercer golpe. Una patada en las costillas. Una segunda patada. Sangre. Y fue entonces cuando grité con un alarido penetrante. Luego dejé escapar otro grito agudo y esta vez Do...

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