43. Secuestrado

CAPÍTULO CUARENTA Y TRES

—¿Estás lista, cariño? —dijo Anna alegremente a mi lado.

Ojalá lo estuviera. Asentí y le sonreí brevemente justo cuando su teléfono sonó. Una mueca apareció en su rostro mientras miraba la pantalla.

—Es del trabajo —murmuró.

—Adelante, contesta. Debe ser algo urgente si ...

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