Te veo

Nathan

Por más veces que los sanadores limpiaran el piso, por más vendas de gasa nuevas que le cambiaran en el brazo, yo seguía oliendo la sangre. Se quedaba ahí, como la culpa; como un recordatorio de que ella había abierto su propio cuerpo por algo que ni siquiera se atrevía a nombrar.

Ruthanne ...

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