Capítulo 16 Un extraño dolor.

Erick.

Los bordes de las escaleras casi se clavaron en mis costillas.

Gemí. Y Rick, mi lobo, rugió en mi mente.

Estaba listo para transformarse, pero lo contuve. Si lo intentaba, sería doloroso por la reciente tortura, y por el grillete de plata en mi tobillo.

Debía mostrarme controlado pese a m...

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