Capítulo 37 Ya no más.

Ravenna.

No dormí.

Pasé el resto de la noche ocupándome de los estragos de la revuelta, dando órdenes mientras los guardias llevaban a los heridos a las salas de atención y otros se encargaban de reconstruir los daños en el castillo.

El jardín central había quedado destrozado. Había árboles quema...

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