Capítulo 49 Ellos me amaban.

Alaric.

Con el pecho a punto de explotar, miré hacia la puerta.

—¡Ayu…!

El grito no salió, al pensar que no era buena idea llamar a los guardias. Pensarían que yo la había atacado. Llamarían al consejero, las cosas empeorarían.

Viendo mi brazo manchado de su sangre por la quemadura en su espalda...

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