Capítulo 121

Todo lo mío le era divino a Thawatchai. Mis senos empinados, mis carreteras sensuales, mi piel tan suave y lisa, mis caderas anchas y mis glúteos grandes, firmes y muy redondos que encandilaban a mi amante. Él disfrutó de todo ese paraíso mío, de infinitos tesoros y rincones maravillosos y que Thaw...

Inicia sesión y continúa leyendo