Una invitación

ASH

El duende chisporrotea frente a mí, apenas logrando tomar aire.

—Mi p-pecho, m-mi p-pe- pecho —fuerza las palabras, los dientes castañeteando mientras el hielo alrededor de su rostro se resquebraja y cae al suelo—. P-p-por fa-avor.

—Desde luego —suelto un suspiro de alivio, agradecido de ...

Inicia sesión y continúa leyendo