Capítulo 98 La Moral Inquebrantable

La risa de David desquiciada y retorcida, mientras el cañón de la pistola de Violeta continuaba hundido ligeramente en el cuello de Salomón.

—Sigues siendo la misma ingenua de siempre, Violeta —argumento David manteniendo su pistola en alto—. Crees que porque sacaste unas cuantas armas de los malet...

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