Capítulo 184 Salí distinta de aquella habitación

SAbrina

Mierda, se siente tan bien. Tan profundo, llenándome a la perfección. Le clavo los dedos en los anchos hombros y le rasguño suavemente la piel con las uñas. Pero entonces, sin previo aviso, cambia de posición y, en un movimiento fluido, me pone a cuatro patas. El cambio repentino me estreme...

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