Capítulo 57 Te corres solo cuando yo lo permita

Isabella

Me muevo, temblorosa al principio, luego más fuerte, persiguiendo la fricción, el estiramiento. Su boca aplasta la mía, mordiendo, magullando, robándome el aliento. Cada vez que dudo, eleva las caderas hacia arriba como castigo, o me da una bofetada en el culo lo bastante fuerte como p...

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