Capítulo 145 Rocco

El olor a pólvora se aferraba a mi chaqueta. Era agudo y metálico en mis fosas nasales, mezclándose con el leve escozor del desinfectante que no se había ido desde que Rafael me cosió el hombro.

El almacén se suponía que estaba vacío.

Pero Camillo nunca jugaba limpio.

Me recosté en el sillón, el ...

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