Capítulo 160 Fiorella

Mi teléfono vibró en el escritorio, y casi salté—no porque no lo esperara, sino porque no me había permitido tener tanta esperanza. Lo recogí, con el corazón dando un vuelco al ver su nombre. Rocco. Rocco.

—Debemos vernos, hablar, resolver esto.

Parpadeé ante la pantalla, una sonrisa lenta y frági...

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