Capítulo 34 Fiorella

Pólvora y sangre llenaban el aire de la noche, mezcladas con el distante rugido de los motores y los impactos de las balas contra la piedra. Los hombres de los Marchesi eran implacables, invadiendo la finca como alimañas, pero nos habían subestimado. Me habían subestimado a mí.

Mi espada goteaba sa...

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