Capítulo 40 Fiorella

Rocco.

Se apoyó contra su coche, con los brazos cruzados sobre el pecho, los ojos encendidos con una intensidad que me cortó la respiración. No dijo nada, no corrió hacia mí, no preguntó si estaba bien, porque ya sabía que no lo estaba.

No lo estaba.

En el instante en que lo vi, algo dentro de mí...

Inicia sesión y continúa leyendo